Tuesday, October 20, 2009

Morir en un hotel

No debe ser usual morir en la habitación de un hotel… qué digo, morir no es usual, sucede una vez en la vida… y tampoco sucede “en la vida”, simplemente ocurre una vez, interrumpiendo, acabando, terminando el ciclo vital…
Comenzaré de otra manera más coherente: no es usual que las personas mueran en la habitación de un hotel… "ni los caballos, ni las gallinas, ni ningún otro animal", pensará usted, a no ser los insectos que pupulan y pueden morir, asesinados o por muerte natural, en cualquier lugar, incluyendo los hoteles baratos…; atengámonos a las circunstancia de que hasta hoy, a no ser por excepción, si las hubiere, las habitaciones de los hoteles son alquiladas por las personas y cuando lo hacen, generalmente están en buena salud pues bien están de vacaciones o en función de trabajo.
Si alguien muere en la habitación de un hotel muy probablemnte sea producto de un accidente, pudiera tratarse de un asesinato vinculado a alguna oscura actividad del finado o cabe la posibilidad de los siempre inesperados infartos o incluso de un suicidio; esto último, dada la garantía de privacidad en estos cubículos lo cual los convierte en la mejor opción para un suicida con reales deseos de éxito en su empresa; aquellos que se paran en la punta de un edificio, en la baranda de un puente o encima de un banco con una soga atada a una rama de árbol siempre esperan la redención de manos de algún piadoso sin embargo encerrado en la habitación de un hotel por seguro su cuerpo será encontardo horas después de haberlo abandonado con las venas cortadas, una bala en la cabeza, intoxicado o colgado de una viga… de esta última forma sucedió con el actor norteamericano de películas de artes marciales David Carradine el tres de junio de 2009 en un hotel de Bangkok, por los días cuando rodaba una cinta de bajo presupuesto como otras tantas de su carrera; la soga también se enredaba en sus genitales lo cual adicionó algo de misterio al asunto; aunque su estrellato no alcanzó la categoría de otros veteranos de Hollywood como Clint Eastwood, Sean Connery o Anthony Hopkins no se suponía que a los 62 años Carradine tomara una decisión tan drástica máxime cuando estaba en medio de un trabajo… meses más adelante otro tanto haría, con la misma edad el rockero japonés Kazuhiko Kato en el hotel Karuizawa en Japón.
Comenzando el año el hijo del actor Jhon Travolta murió accidentalmente en la bañera de un hotel en Bahamas donde la familia estaba de vacaciones; es indescriptible el dolor de unos padres por la pérdida de uno de sus hijos, máxime siendo este el único y de condiciones especiales (se decía que Jet era autista pero Jhon siempre lo negó), para contra el asunto se enreda por un caso de estorsión al actor relacionado con esta muerte.
André Philipe Futa, Ministro de Economía congolés se sumó a la lista de políticos en funciones muertos este año junto al querido senador norteamericano Ted Kennedy, los presidentes de Gabón y Guinea Bissau este último víctima de un atentado al igual que le Ministro de Defensa somalí y el de Seguridad Nacional afghano; también murió en 2009 el Vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba Juan Almeida. Lo que incluye a Futa en este texto es su inesperada muerte en un hotel en Paris al regreso de la cumbre afro-sudamericana convocada por el presidente venezolano Hugo Chavez; al igual que Jet Travolta y Carradine muere fuera de su país como lo hiciera, si no en un hotel en su casa de descanso en Palmas de Mallorca el cantante pop irlandés Stephen Gately con sólo 33 años y en pleno éxito de su carrera; fue cantante del grupo Boyzone y se conocía públicamente su vida sentimental con un hombre; fue una persona muy querida.
Así, hasta hoy, este año, se ha repetido la extraña circunstancia de la muerte en la habitación de un hotel, íntima, cómoda, mágicamente arreglada al regreso del paseo (la habitación), no excluida de ser el escenario de una tragedia vinculada incluso a un misterio con sabor policiaco.

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